La automatización inteligente marca el futuro de las pymes industriales
La automatización continúa ganando protagonismo en el sector industrial, pero el reto para las pymes no pasa necesariamente por alcanzar fábricas completamente autónomas, sino por incorporar tecnología de forma progresiva, estratégica y adaptada a las necesidades reales de cada empresa.
Así lo plantea Carlos Chaparro (CHAPARRO AGRÍCOLA), asociado de la comisión de mecanizadores, desde su experiencia empresarial en el sector industrial, quien señala que en los próximos años veremos compañías “muchísimo más automatizadas, conectadas y eficientes”, aunque considera complejo pensar en una pyme totalmente automatizada en un horizonte de cinco años.
La transformación va, además, mucho más allá de la incorporación de robots. Las máquinas multitarea, la automatización de operaciones de carga y descarga, la logística o la posibilidad de que un mismo profesional supervise varias instalaciones abren nuevas posibilidades para mejorar la productividad. El objetivo, señala Chaparro, no debe ser prescindir de las personas, sino liberarlas de tareas repetitivas para que puedan concentrarse en actividades de mayor valor, como la preparación de procesos, la resolución de problemas, la mejora de la producción o el control de calidad.
Robótica, máquinas autónomas y digitalización
Los robots colaborativos o cobots tendrán previsiblemente una presencia creciente en las pymes, pero no constituyen por sí solos la respuesta a las necesidades de automatización. El futuro pasa por combinar distintas soluciones: robótica asociada a máquinas, equipos multitarea con mayor autonomía, automatización logística y herramientas de digitalización.
En este proceso, los datos adquieren un papel fundamental. Disponer de información fiable sobre producción, tiempos, incidencias y rendimiento permite conocer mejor los procesos y determinar en qué áreas resulta realmente rentable introducir nuevas soluciones tecnológicas.
Invertir con criterio para seguir siendo competitivos
La falta de profesionales cualificados y el esfuerzo económico que requieren las inversiones continúan siendo dos de las principales barreras para las pymes industriales. Sin embargo, la ausencia de inversión también puede tener consecuencias sobre su competitividad.
Por ello, Chaparro apuesta por “invertir con criterio”: identificar previamente los problemas, analizar dónde se están consumiendo demasiados recursos y determinar en qué procesos la automatización puede aportar mejoras reales de productividad.
Esta visión resume uno de los grandes desafíos que afronta actualmente el sector: conseguir que la tecnología asuma las tareas repetitivas mientras las personas concentran su experiencia y conocimiento en aquellas actividades que generan mayor valor.